Suculentas, Crasas y Cactus

Cuando vamos de compras a las floristerías y viveros o miramos algunos libros relacionados con los cactus, se suele utilizar la palabra cactus para designar a toda una amplia gama de plantas que no son propiamente cactus como tal. Otras veces, nos dicen que la planta escogida por nosotros no es un Cactus, sino una Suculenta o una Crasa y en ese momento es cuando viene el lío.

¿Qué diferencia hay entre Cactus, Crasa y Suculenta?

Cuando hablamos de plantas suculentas, plantas crasas y cactus tendemos a confundirlas, pues aunque todas tienen en común que pueden absorber el agua necesaria para su desarrollo, sin embargo tienen diferencias entre sí.  En principio las plantas suculentas, los cactus y las crasas son vegetales que habitan zonas donde el agua y la lluvia es muy escasa y como consecuencia se han tenido que adaptar al medio donde viven desarrollando una serie de mecanismos que permiten acumular agua en sus tejidos para evitar que ésta se pierda por la transpiración. Para que os hagáis una idea, la palabra suculenta proviene de su raíz latina “suculentus” que significa “lleno de jugo”.

Para diferenciar fácilmente Suculentas, Crasas y Cactus podemos decir que, las suculentas es el nombre genérico que se le da a todas las plantas y especies que cumplen con ciertas características, mientras que los Cactus y las Crasas son dos tipos diferentes de especies (con algunas características parecidas) que pertenecen al grupo de las Suculentas. Para entenderlo mejor, es como si quisiéramos diferenciar una naranja, un limón y una fruta. La fruta es el nombre genérico que se le da a un tipo de alimentos y la naranja y el limón son dos especies diferentes dentro de las frutas. Por tanto cuando decimos Suculentas engloban tanto a Cactus como Crasas, pero estos dos últimos presentan diferencias entre sí.

¿Cuáles son estas diferencias?

Las suculentas comprenden especies que se han adaptado a vivir en climas extremadamente adversos donde el agua escasea, por lo que necesitan almacenar la mayor cantidad de agua posible cuando tienen acceso a la misma. Consecuencia de ello, sus hojas, tallo y raíces se han ido adaptando a formas que permitan almacenar esta agua en la mayor cantidad posible evitando que se sequen y aguanten el mayor tiempo posible hasta que reciban de nuevo otra cantidad de agua. Las plantas suculentas constituyen  un gran número de familias e incluso y miles de especies (entre 8000-10000, según diferentes expertos), entre las cuales están las familias Crassulaceae (las crasas) y Cactaceae (los cactus).

Las Crasas

Las Crasas pertenecen a la familia Crassulaceae y tienen una estructura vegetal con gran capacidad para almacenar grandes cantidades de agua en su interior y así poder resistir sin secarse en épocas de sequía o climas calurosos extremos, al igual que los cactus. Sin embargo, a diferencia de los cactus que utilizan su cuerpo y raíces para la retención del agua, las plantas crasas se caracterizan por tener tallos y hojas carnosos sin espinas, no tiene areolas y su floración brota de un tallo floral y no del mismo cuerpo de la planta. Sus estructuras adquieren formas de rosetas aisladas o agrupadas y otras veces sus hojas tienen un vello superficial que permite retener las gotas de rocío y fina lluvia, aunque también pueden adoptar muchas formas tales como; arbustivas, de pequeños árboles, colgantes, rastreras, cubriendo el suelo, etc.

Los Cactus

Como se ha dicho anteriormente pertenecen a la familia Cactaceae, cuyas principales características morfológicas son su forma más o menos globosa o de columna cilíndrica, las areolas, la espinas, las flores y la forma en como acumulan el agua.

Las areolas

Son básicamente unos abultamientos o protuberancias de diferente tonalidad al color del cuerpo del cactus que se encuentran en sus costillas por donde salen tanto las espinas como las flores. Su papel es de gran importancia puesto que de ellas nacen las espinas y debido a que estas no salen directamente del tallo sino de las areolas se consigue una protección más efectiva. Además, otra de sus propiedades es que son las responsables de producir espinas de diferentes formas, cantidad y tamaño en función de las necesidades de cada cactus..

Las espinas

Son la principal característica morfológica por la que reconocemos los cactus y son muy importantes, nacen directamente de las areolas, tanto la espina principal (habitualmente la más larga) como las secundarias más cortas, que son la herramienta principal del cactus para su defensa de los depredadores, además de realizar otras funciones de gran importancia para el cactus. Curiosamente, algunas especies de cactus no tienen espinas saliendo de las areolas o son tan pequeñas que forman pequeñas agrupaciones de espinas muy pequeñas unidas por la base que se desprenden fácilmente y reciben el nombre de gloquidios.

Entonces, ¿Cuál es la función de las espinas en un cactus? No hay solo una, se puede decir que cumplen varias funciones a la vez, evitar la pérdida de agua por transpiración, actuar como elementos para condensar gotas de agua de rocío, nieblas nocturnas o lluvias, funcionar a modo de sombrillas para amortiguar los rayos solares y la defensa frente a depredadores que intenten comerse la planta.

¿Cómo acumulan el agua los Cactus?

Los cactus son capaces de almacenar agua en su interior debido a que tienen una cutícula o piel cérea muy gruesa que recubre el interior de la estructura del cactus (córtex) de naturaleza gruesa y esponjosa cuyas capas externas son capaces de realizar la fotosíntesis y almacenar sustancias de reserva, tales como el almidón y esta estructura  a su vez envuelve una zona central todavía más interna (xilema) que es un tejido vegetal lignificado que conduce y suministra los líquidos de una parte a otra por toda la planta del cactus.

¿Dan flores los cactus?

Pues claro que sí y muy bonitas, aunque no todas las especies de cactus. Su floración, cuando la tienen, es complicada, tardan en florecer años de acuerdo a la madurez alcanzada por la planta y requiere unas condiciones algo especiales. Las flores suelen ser de gran belleza aunque su duración es muy corta entre un par de días a lo sumo incluso algunos florecen solo por la noche, otras florecen y se abren al recibir los rayos del sol y por la tarde o al día siguiente ya están cerradas y secándose.

Fotografías: Marcelo Aroca Hervás

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