
A primera vista puede parecer una diminuta cornamenta de ciervo perdida entre el musgo, pero se trata de Xylaria hypoxylon, un pequeño hongo ascomiceto de la familia Xylariaceae.
Sus cuerpos fructíferos, de apenas 3–6 cm, comienzan siendo cilíndricos y después se bifurcan y ramifican, desarrollando esas características puntas que explican algunos de sus nombres comunes, como “cuerno de ciervo” o “cerilla de la madera”.
Su superficie es rugosa por los pequeños estromas donde se encuentran los peritecios, estructuras encargadas de producir las esporas. Además, su aspecto puede variar según la fase de desarrollo. En la fase sexual, los ejemplares adquieren una tonalidad negra y una superficie más rugosa. En la fase asexual, las puntas pueden cubrirse de una característica pruina blanquecina, formada por conidios, esporas que permiten una rápida dispersión.
Suele crecer sobre madera muerta y en descomposición, especialmente en ramas y tocones de árboles de hoja ancha, allí donde la humedad y el musgo crean las condiciones adecuadas.
Aunque carece de interés culinario, su consistencia es dura, seca y tenaz, y desempeña un papel mucho más importante en el ecosistema: como organismo descomponedor, contribuye a transformar la madera muerta y devolver sus nutrientes al suelo.️
Pequeño, discreto y aparentemente frágil, Xylaria hypoxylon nos recuerda que incluso en los restos de un árbol comienza una nueva etapa de vida.
