PHELLINUS POMACEUS: UN DESCOMPONEDOR SILENCIOSO

Phellinus pomaceus

A primera vista puede parecer una simple costra o una pequeña repisa adherida al tronco, pero bajo ese aspecto discreto se esconde una compleja relación entre hongo y árbol.

Phellinus pomaceus (sin. Phellinus tuberculosus) es un hongo parásito y xilófago, frecuente sobre todo en árboles frutales como ciruelos, cerezos, almendros y manzanos. Penetra habitualmente a través de heridas, grietas o zonas de poda y, una vez en el interior, comienza a degradar la madera mediante enzimas que rompen sus componentes estructurales.

Su característica más destacada es la llamada pudrición blanca. El hongo degrada principalmente lignina y celulosa, haciendo que la madera pierda color, resistencia y consistencia. Con el tiempo, este proceso puede debilitar ramas y troncos hasta provocar su rotura y, en casos avanzados, comprometer la supervivencia del árbol.

El cuerpo fructífero es duro y persistente, normalmente sin pie y muy unido a la corteza. Puede adoptar forma de repisa, almohadilla o pequeñas estructuras aconchadas agrupadas. En su parte inferior se encuentra el himenio, formado por tubos con diminutos poros pardos por los que se liberan las esporas.

Aunque pueda pasar desapercibido, su presencia nos recuerda que un árbol no es únicamente lo que vemos desde fuera: en su interior existe todo un mundo de interacciones entre plantas, hongos y microorganismos.

Y también pone de manifiesto una de las grandes funciones ecológicas de los hongos: transformar la materia vegetal y participar en el reciclaje de nutrientes, aunque en este caso la relación con el árbol pueda resultar perjudicial.

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