
Pequeño, discreto y perfectamente adaptado a su entorno, este saltamontes es un magnífico ejemplo de la diversidad de formas y estrategias que esconde nuestra fauna ibérica.
Dociostaurus jagoi occidentalis pertenece a la familia Acrididae y es una de las formas ibéricas del género Dociostaurus, que cuenta con seis especies en la península ibérica.
Con una longitud aproximada de 15 a 35 mm, presenta una coloración muy variable, con tonalidades pardas, grises y marrones que le permiten pasar prácticamente inadvertido entre la vegetación y el suelo.
Uno de sus rasgos más distintivos es el dibujo blanquecino en forma de X o cruz que recorre la cabeza y el pronoto. También destacan sus ojos con líneas verticales oscuras y sus patas posteriores, cuyos fémures muestran tres llamativas manchas triangulares oscuras.
Pero hay un detalle que merece especial atención: sus alas posteriores, de un intenso color azulado y bordeadas de negro, que contrastan con su aspecto discreto cuando despliega las alas durante el vuelo.
Habita preferentemente en ambientes cálidos y soleados, como prados secos, claros de bosque y terrenos arenosos o pedregosos. También puede encontrarse cerca de arroyos y alcanzar altitudes de hasta 1.600 metros. Su alimentación se basa principalmente en gramíneas.
Su ciclo vital comprende una sola generación anual. Los huevos permanecen en reposo durante el invierno, las ninfas aparecen al comienzo de la primavera y los adultos pueden observarse desde el verano hasta finales del otoño.
Su distribución abarca buena parte de la península ibérica y está estrechamente vinculada a los ambientes mediterráneos, extendiéndose también por el sur de Francia y algunas islas del Mediterráneo occidental.
Una pequeña joya de nuestros ecosistemas que demuestra que, incluso en los habitantes más discretos de nuestros campos, la naturaleza guarda detalles extraordinarios.
