
La pícea azul (Picea pungens) es una conífera perennifolia de la familia de las pináceas (Pinaceae), originaria de las Montañas Rocosas de Norteamérica. Su singular tonalidad azulada o plateada la convierte en una de las píceas más reconocibles y apreciadas en jardinería.
Sus acículas, rígidas, puntiagudas y de entre 1,5 y 3 cm de longitud, se distribuyen alrededor de las ramas a modo de pequeños cepillos. El nombre pungens procede del latín y significa «punzante», en clara referencia a sus afiladas agujas.
Ese característico color glauco se debe a una fina capa de cera que recubre las acículas y contribuye a protegerlas. Su tonalidad puede variar según el ejemplar y las condiciones ambientales, ofreciendo matices que van del verde azulado al plateado.
Su porte cónico, compacto y simétrico, con ramas dispuestas horizontalmente, puede alcanzar entre 30 y 40 metros en condiciones naturales favorables. En parques y jardines, su tamaño suele ser más reducido, dependiendo de la variedad y las condiciones de cultivo.
Sus piñas son cilíndricas y colgantes, pueden medir hasta 10 cm y pasan del verde al marrón claro al madurar.
Resistente al frío y al viento, esta especie se ha extendido como árbol ornamental. Además, la selección y los cruces hortícolas han dado lugar a numerosas variedades con diferentes tonalidades azuladas y portes más compactos.
Una conífera que demuestra cómo la adaptación, la estructura y el color pueden
