
Pequeño, llamativo y con un brillo que no pasa desapercibido. Chrysolina americana, conocido como «escarabajo del romero«, es un coleóptero de la familia Chrysomelidae que demuestra cómo los detalles más diminutos pueden encerrar una fascinante historia natural.
Con un tamaño que rara vez supera los 10 mm, destaca por su coloración verde y cobriza, de intenso brillo metálico. Sus élitros presentan bandas longitudinales alternas y finas hileras de pequeños puntos, un diseño que lo convierte en un insecto especialmente atractivo para la fotografía macro.
Originario de la región mediterránea, se encuentra ampliamente distribuido por la península ibérica y también se ha establecido en zonas del centro y norte de Europa, donde se considera una especie introducida.
Su vida está estrechamente ligada a las plantas aromáticas de la familia Lamiaceae, especialmente romeros, lavandas y tomillos. Tanto las larvas como los adultos se alimentan de sus tejidos vegetales y, cuando sus poblaciones son elevadas, pueden ocasionar daños en hojas y brotes.
Su capacidad reproductiva es notable. Las hembras depositan los huevos en el envés de las hojas de las plantas hospedadoras, donde se desarrollarán las larvas, de tonalidad blanquecina y con líneas longitudinales oscuras.
Y cuando se siente amenazado, este pequeño escarabajo recurre a una estrategia defensiva muy curiosa: permanece inmóvil, recogiendo patas y antenas, como si estuviera muerto.
Observarlo de cerca permite descubrir mucho más que un bonito destello metálico: una especie perfectamente adaptada a su entorno, con una estrecha relación con las plantas aromáticas mediterráneas.
