EL REFLEJO DE LA LUNA EN LA TIERRA: LOS SECRETOS DE LA SELENITA

Selenita

Bajo la superficie terrestre existen estructuras capaces de unir la geología con la historia. Una de las más bellas es la selenita, una variedad de yeso que destaca por su transparencia y brillo perlado.

Científicamente, es un sulfato de calcio hidratado (CaSO4·2H2O), clasificado en la categoría 7.CD.40 de Strunz. Su nombre fue otorgado en el siglo XVIII por el mineralogista Johan Gottschalk Wallerius en honor a Selene, la diosa griega de la Luna, debido a la suave reflexión de su luz.

Este mineral ya era clave en la época romana bajo el nombre de Lapis specularis (piedra espejo). Al ser un material exfoliable, se dividía en láminas finas y transparentes que sirvieron como los primeros cristales para ventanas de la historia.

Además de su valor histórico, en el ámbito místico se le atribuyen propiedades para limpiar energías y reducir la tensión nerviosa.

La selenita se desarrolla en geodas y cavidades subterráneas. Aunque existen grutas notables en Alemania, Macedonia y en Pilar de Jaravía (Almería), el máximo exponente mundial se encuentra en la Mina de Naica (Chihuahua, México), donde los cristales alcanzan dimensiones colosales de hasta 12 metros de longitud y 50 toneladas de peso.

 

 

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