
Un pequeño y discreto hongo con un papel importante en los ecosistemas forestales.
Valsa sórdida, también conocida como Cytospora chrysosperma, representa las dos fases, sexual y asexual, de un mismo ascomiceto de la familia Lasiosphaeriaceae.
Este hongo se encuentra prácticamente en todo el planeta gracias a su carácter saprófito y a su capacidad para colonizar numerosas especies de árboles. Su presencia es habitual en álamos (Populus) y sauces (Salix), donde provoca el llamado chancro del álamo: lesiones hundidas y decoloradas en la corteza que pueden llegar a causar la muerte de las ramas afectadas.
En épocas de humedad, su fase asexual resulta más visible: millones de conidias amarillas emergen en masas filamentosas y pegajosas (los llamados cirros), mientras que la corteza interna se oscurece y la madera adquiere tonos rojizos. La fase sexual, con sus diminutos peritecios, pasa mucho más desapercibida.
Aunque suele atacar a árboles debilitados por sequía, heladas o podas, este hongo cumple también una función ecológica esencial: reciclar la materia orgánica y cerrar el ciclo vital de los bosques.
