Schizophyllum commune: un hongo que sabe protegerse

Schizophyllum commune

A primera vista puede parecer una pequeña concha blanquecina adherida a la madera, pero este curioso basidiomiceto tiene mucho que contar.

Schizophyllum commune, de la familia Schizophyllaceae, es un hongo lignícola que crece sobre madera muerta o en descomposición. Su nombre procede del griego schíza, «hendido», en referencia a sus característicos pliegues radiales, que recuerdan a unas láminas.

Sus cuerpos fructíferos son delgados, coriáceos y con forma de abanico, generalmente blancos o grisáceos. La superficie superior es hirsuta, mientras que en la cara inferior aparecen unos profundos pliegues de tonos ocres o rosados que imitan láminas.

Pero aquí aparece uno de sus detalles más sorprendentes: cuando el ambiente se seca, esos pliegues pueden retraerse y cerrarse, reduciendo la pérdida de humedad y protegiendo las estructuras que producen las esporas. Cuando vuelve la humedad, se abren de nuevo.

Es una especie muy extendida y capaz de colonizar numerosas especies de árboles, tanto caducifolios como coníferas. Al degradar lignina y celulosa por podredumbre blanca contribuye a la descomposición de la madera y al reciclaje de materia orgánica en los ecosistemas.

No es un hongo de interés culinario: su consistencia es dura y coriácea.  Además, como ocurre con algunos hongos, sus esporas pueden representar un riesgo para determinadas personas, especialmente mediante inhalación o al entrar en contacto con heridas.

Una pequeña maravilla de la naturaleza que, bajo su aspecto discreto, esconde una extraordinaria adaptación al medio.

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