
Entre los arrecifes tropicales habita un molusco que llama la atención por la espectacular forma de su concha: Lopha cristagalli (también conocida como Ostrea cristagalli), popularmente denominada “ostra cresta de gallo”.
Su concha, sólida aunque no especialmente gruesa, puede alcanzar entre 10 y 20 cm de diámetro. Presenta una gran variedad de colores, desde discretos tonos marrones hasta intensos púrpuras, a menudo recorridos por bandas radiales. El interior, de aspecto porcelánico y brillo nacarado, muestra matices que van del blanco al bronce o al marrón violáceo.
Lo que realmente la hace inconfundible son sus marcadas crestas, normalmente entre cuatro y nueve, que recuerdan a la cresta de un gallo y le dan nombre. Además, la valva inferior suele desarrollar curiosas espinas huecas y recurvadas que le permiten fijarse con firmeza al sustrato o incluso a otros organismos marinos.
Esta especie se distribuye ampliamente por el Indo-Pacífico occidental, desde la costa oriental de África y el mar Rojo hasta Japón, el norte de Australia y numerosas islas del océano Índico y del Pacífico.
Como todos los grandes filtradores, desempeña un importante papel ecológico: permanece fijada al fondo, principalmente sobre arrecifes de coral situados entre 5 y 30 metros de profundidad, donde filtra continuamente el agua para obtener su alimento, contribuyendo al equilibrio de estos valiosos ecosistemas.
La naturaleza demuestra, una vez más, que funcionalidad y belleza pueden encontrarse reunidas en una sola concha.
