El hidno de las piñas: un pequeño tesoro del bosque

Auriscalpium vulgare

Entre las piñas semienterradas de los pinares puede esconderse una auténtica joya de la micología: Auriscalpium vulgare, conocido como “hidno de las piñas”.  Su reducido tamaño, de apenas 1 a 3 cm, hace que pase fácilmente desapercibido, pero observarlo de cerca revela una estructura tan curiosa como elegante.

Este hongo vive exclusivamente sobre piñas en descomposición, especialmente de pino silvestre (Pinus sylvestris), de las que obtiene los nutrientes al actuar como especie saprófita, contribuyendo al reciclaje de la materia orgánica del bosque. Como las piñas suelen estar parcialmente enterradas, da la impresión de que nace directamente del suelo.

Su sombrero, de tacto aterciopelado y color pardo, presenta una forma variable, que cambia desde más o menos circular a arriñonada, mientras que su característica más llamativa se encuentra en la parte inferior: en lugar de láminas o poros, posee pequeños aguijones de donde se liberan las esporas. Es, además, la única seta con este tipo de himenio que crece sobre piñas, lo que facilita mucho su identificación.

El pie, largo, oscuro y cubierto de finas vellosidades, a veces algo curvado, surge lateralmente del sombrero y permanece firmemente anclado a la piña, donde se suelen apreciar los restos amarillentos del micelio desarrollado en el interior de la piña. Su consistencia coriácea le permite conservarse durante mucho tiempo, incluso en periodos de escasa humedad.

Aunque carece de interés gastronómico por su pequeño tamaño y su carne dura e insípida, Auriscalpium vulgare demuestra que el valor de un hongo no siempre está en la mesa. A veces, basta con detenerse a observar para descubrir una de las muchas maravillas discretas que esconde la naturaleza.

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