
Graphosoma semipunctatum, conocida como chinche punteada, es un hemíptero heteróptero de la familia Pentatomidae, exclusivo de la Cuenca del Mediterráneo. Con un tamaño de entre 10 y 15 mm, es un ejemplo claro de cómo la evolución ha convertido el color en un eficaz mensaje de supervivencia.
Esta especie vive ligada casi por completo a las plantas umbelíferas (Apiaceae). De ellas obtiene la savia que constituye su alimento y sobre ellas completa todo su ciclo vital: las hembras depositan los huevos y las ninfas se desarrollan sin abandonar la planta hospedadora. Las ninfas, que pasan por cinco estadios antes de llegar a adultas, suelen agruparse y mantenerse discretas, mientras que los imagos muestran sin pudor su llamativa coloración.
El patrón rojo o anaranjado intenso, atravesado por líneas negras longitudinales, actúa como una señal de advertencia para los depredadores: su sabor es desagradable. Este fenómeno, conocido como “aposematismo”, se refuerza también en la coloración ventral, más clara pero salpicada de manchas negras, y en sus patas anaranjadas con tarsos oscuros.
Puede observarse de junio a octubre, en zonas soleadas y por debajo de los 2000 m de altitud, sobre inflorescencias de apiáceas y asteráceas. Un pequeño insecto que demuestra que, en la naturaleza, el color también comunica.
